EL
PUEBLO FANTASMA DE BELCHITE
Belchite
es un municipio de la provincia de Zaragoza, situado a 49 km. de la
capital. Es conocido por haber sido escenario de una de las batallas
simbólicas de la guerra civil española, la batalla de Belchite.
Como consecuencia de los enfrentamientos,el pueblo fue destruido. En
lugar de su reconstrucción,el régimen de Francisco Franco decidió
crear un pueblo nuevo al lado,dejando intactas las ruinas como
recuerdo de la guerra civil. El conjunto,hoy en día abandonado y en
parte cerrado al paso de personas se conoce como Pueblo Viejo de
Belchite.
EDAD
CONTENPORANEA
En
el pueblo se localizan dos batallas importantes de la historia de
España: la batalla de Belchite de 1809 desarrollada durante la
Guerra de la Independencia Española, y la Batalla de Belchite de
1937 desarrollada durante la Guerra Civil Española.
Como
consecuencia de la Guerra Civil Española el pueblo quedó
completamente arrasado,si bien llegó a ser una villa de cierta
importancia,albergando hasta dos monasterios y varias iglesias.
Franco decidió reconstruirlo justo al lado,dejando las ruinas del
pueblo viejo de Belchite intactas como recuerdo de la contienda. Los
encargados de la reconstrucción del nuevo pueblo fueron
principalmente prisioneros republicanos para los cuales se habilitó
un campo de concentración en las cercanías,cuyos restos aún se
conservan,y que permaneció abierto desde 1940 hasta 1945,llegando a
albergar a 1000 prisioneros a cargo de la Dirección General de
Regiones Devastadas. Los últimos habitantes de Belchite viejo
abandonaron sus ruinas en 1964 para reasentarse en el Belchite nuevo.
LA
LEYENDA DE BELCHITE
Desde
su total abandono en la década de los 60 y dado su pasado doloroso y
sangriento,junto con el perfil fantasmal de edificios
semiderruidos,Belchite viejo ha sido un centro de peregrinación para
investigadores de lo paranormal de todo el mundo.
Las
ruinas de los conventos de San Rafael y San Agustín,la inquietante
torre del reloj,el viejo cementerio la iglesia de San
Martín...cualquier rincón de este pueblo es un lugar idóneo para
pasar una noche con una grabadora y un termo de café.
Y
los resultados de estos investigadores no tardaron en producirse.
Decenas de psicofonías,grabaciones en las que se escuchan los ecos
de la guerra como si aquellos terribles días de 1937 hubiesen
quedado impregnados en todas y cada una de las piedras del lugar. Con
el paso del tiempo las leyendas fueron aumentando,en gran parte
gracias a estas psicofonías. Presencias misteriosas que caminan por
las solitarias calles,sombras que parecen desaparecer en el interior
de las casas al paso de los visitantes,fotografías en las que
aparecen figuras entre las ruinas,manos que arañan las tiendas de
campaña de jóvenes que pasan allí la noche como gesto de
hombría,campanas que hace años que desaparecieron y que vuelven a
repicar en las noches mas oscuras,un niño juguetón que suele
asomarse a lo mas alto del campanario...quizás sea el quien toca las
campanas. Voces que hielan la sangre a los visitantes recomendándoles
que se marchen de allí...
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