POESIA
En tu mirada descubro cada día
paz sosiego y armonía.
Tus ojos de dulce y profunda hermosura
provocan en mi ruin mezquina y triste vida
toda clase de porfías.
Quiero que seas el aire
que me haga respirar
en este mundo sin piedad.
El fuego ardiente
que caliente con tu bondad
mi alma gélida e inerte.
El agua que lave profunda y
absolutamente el ardor impuro
de mi cuerpo y de mi mente.
La tierra árida o frondosa
En la cual pueda un día descansar
sin que ningún hombre diga
que hice el mal y así mi
alma libre elevar hasta
alcanzar el triunfo final y
eternamente poderte por fin
presenciar, contemplar y amar.

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