martes, 27 de septiembre de 2011

El mal rato de tener un mal día

Imagina un día donde lo tienes todo planeado, donde deseas hacer muchas cosas que te gusten; pero ese día te levantas, almuerzas, vas al gimnasio y… Uffff, me he dejado el agua en casa. ¡Ai, no llego tarde!
Estas son muchas de las cosas que os pueden pasar si os haceis muchas ilusiones, mala suerte que se acaba convirtiendo en frustración.
A veces hay momentos en los que estás ocupado/a y resulta que le tienes que coger el teléfono a algún conocido pesado que resulta que tú lo/la aprecias, pero que es de esas personas que tienen tendencia a ser pesados y no te dejan en paz. Diles que no, decidles que en ese momento no teneis tiempo.
La mayoría de las veces vosotros haceis todo lo que podeis, pero teneis a alguien que os está machacando todo el rato, como un jefe.
En el momento donde necesitais conectaros a Internet para algo importante, resulta que el ordenador no arranca o Internet no funciona.
Y todavía puede ser más duro cuando vives rodeada de bellezas, en una sociedad donde la belleza y la estética son el centro de atención de vosotras, ( las mujeres que nos esteis leyendo) y que la mujer más bella pero a la vez más tonta os haga sentir más hundidas dandoos la mala noticia de que habeis engordado.

Que en un día entero os pasen todas esas cosas hacen que al final el mal humor pueda con vosotros, hasta que lo pagais con alguien y os temeis más problemas. Más allá de que no os atiendan, más allá de que entreis a esa tienda que os gusta tanto y que esté cerrada, pero lo que teneis que hacer para calmar vuestra ansiedad es buscar vuestro tiempo personal y expresaros a través de los sueños, las aficiones, el ocio, la televisión o cualquier cosa que os guste.

 

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