martes, 17 de enero de 2012

La situación en el mundo árabe


Tras la caída del régimen dictatorial en Túnez   y en Egipto ahora le llega el turno a Libia donde hace unos días se inició otra revuelta parecida pero con la salvedad de que las cosas están siendo diferentes ya que el régimen ha optado por una gran represión, lo que ha causado ya decenas de muertos. Sin embargo parece que la revuelta   gana terreno y todo da a entender que el régimen de Gadafi también caerá aunque en éste momento todavía no ha sucedido. Lo mismo sucede en Yemen, Jordania y Marruecos por más que las protestas  no sea tan fuerte quizá debido a que  éstos Países han hecho  algunas concesiones. Se dice que el futuro de estos últimos regímenes también esta cerca. ¿Todo ello a que obedece?
Parece que en estos países hay muchas dificultades económicas y falta de expectativas unido a una falta de libertades democráticas y que esto ha sido el detonante de esta serie de revueltas populares. También se atribuye al papel jugado por Internet al facilitar la comunicación entre gente de diversos países. La población quiere decir lo que piensa sobre su sociedad. Ser partícipes en suma. La llegada de la democracia es la forma de canalizarlo. Los pueblos llegados a un cierto grado de desarrollo quieren dejarse oír sin descontar la crisis económica y el reparto de la riqueza tan mal estructurado en estas sociedades ¿se logrará llegar a unos regímenes democráticos? El tiempo lo dirá.
Las revueltas en Yemen, Marruecos, Baharein, Jordania, Siria...son ejemplos de lo que decimos. Hay descontento popular y se ve la Democracia como la meta para  conseguirlo.
Marruecos ya ha anunciado  una reforma constitucional. Túnez y Egipto son  para   muchos un buen ejemplo. En Egipto un referéndum preguntando  sobre el sí a la reforma de la Constitución para acabar implantado un régimen democrático, es todo un ejemplo (más de un 70% de la población fue a votar).
Hay dictaduras que se resisten a un cambio y hacen una represión, así Líbia, Baharein o Arabia Saudí. En Líbia se ha cometido un genocidio a la población civil y ha llegado a una intervención de Occidente con el beneplácito de la Liga árabe y de la ONU. Toda esa aureola de revueltas refleja una profunda crisis económica pero también una ansia de libertad. Los pueblos quieren intervenir, dar su opinión de su sociedad, ser partícipes. La democracia es la forma de canalizarlo.
Un plan Marshall para levantar sus economías (plan económico a fin de cuentas) haría que el descontento se apagase y llegase la ansiada estabilidad. Pero de momento prevalece la desaprobación y la petición de libertad.

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